Cuidado de los discos compactos
Guarde los discos en su funda, que los protege del polvo y otras impurezas. Colóquelos en lugares protegidos de la humedad, la luz solar directa y cualquier fuente de calor intenso.
Limpie los discos con un paño suave y limpio.
Limpie los discos desplazando el paño en sentido radial, del centro hacia el borde del disco.
En ocasiones, los bordes de la circunferencia exterior y del orificio central de un disco nuevo presentan aspereza debida a pequeñas rebabas de plástico. Al reproducir un disco así, las partículas de plástico pueden caer sobre la superficie de lectura del disco, lo que provoca fallos en el enfoque del haz láser y otros problemas. Por eso, antes de usar un disco de este tipo, pase el lateral de un lápiz por sus bordes y limpie el disco.
Asegúrese de que no entren objetos extraños ni suciedad en el reproductor de CD ni en el cargador de CD.

Sujete el disco compacto solo por el borde exterior y por el orificio central; no toque con los dedos las superficies planas del disco.
No permita que los discos compactos se ensucien con huellas de dedos, líquidos, etc. No escriba en los discos con rotulador ni pegue etiquetas en ellos. De lo contrario, pueden producirse problemas de reproducción. Además, un disco defectuoso puede atascarse en el reproductor.
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