Presión recomendada de los neumáticos en frío
La presión de todos los neumáticos (incluido el de repuesto) debe comprobarse cuando estén fríos. "Neumáticos fríos" significa que el vehículo no se ha utilizado durante al menos tres horas o que ha recorrido menos de 1,6 km (1 milla).
La presión de los neumáticos calientes suele superar la presión recomendada para neumáticos fríos en 28–41 kPa (4 a 6 psi). No libere aire de los neumáticos calientes para ajustar la presión; de lo contrario, la presión quedará subestimada. Para la presión recomendada de los neumáticos, consulte "Neumáticos y llantas" en el capítulo 8.
ADVERTENCIA
Se debe mantener la presión recomendada para lograr una mejor conducción, control del vehículo y un desgaste mínimo de los neumáticos.
Una presión excesiva o insuficiente puede acortar la vida útil de los neumáticos, afectar negativamente al manejo del vehículo y provocar un fallo repentino del neumático, lo que puede causar la pérdida de control del vehículo y un accidente.
Una presión de aire muy baja puede provocar un sobrecalentamiento intenso, que puede causar la separación de la banda de rodadura y otros fallos del neumático, lo que puede provocar la pérdida de control del vehículo y un accidente. Este riesgo es mucho mayor en días calurosos y durante una conducción prolongada a altas velocidades.
PRECAUCIÓN
- Una presión insuficiente provoca un desgaste excesivo, mala manejabilidad y una menor economía de combustible. También puede producirse deformación de la llanta. Mantenga la presión de los neumáticos en los niveles correctos. Si un neumático necesita inflarse con frecuencia, recomendamos que sea revisado por un concesionario autorizado HYUNDAI.
- Una presión excesiva provoca una conducción rígida, un desgaste excesivo en el centro de la banda de rodadura y una mayor probabilidad de daños por peligros de la carretera.
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