Referencia

Introducción

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El propietario del vehículo que realiza su propio mantenimiento según el programa de servicio recomendado no debería necesitar consultar esta sección del manual con mucha frecuencia. La fiabilidad de los componentes actuales es tal que, siempre que los elementos sujetos a desgaste o deterioro se inspeccionen o sustituyan en los intervalos especificados, los fallos repentinos son relativamente raros. Las averías no suelen producirse de forma repentina, sino que se desarrollan a lo largo de un periodo de tiempo. Los fallos mecánicos graves, en particular, suelen estar precedidos de síntomas característicos durante cientos o incluso miles de kilómetros. Los componentes que ocasionalmente fallan sin previo aviso suelen ser pequeños y fáciles de llevar en el vehículo.

En cualquier localización de averías, el primer paso es decidir por dónde empezar la investigación. A veces esto es obvio, pero en otras ocasiones será necesario un poco de investigación detectivesca. El propietario que realiza media docena de ajustes o sustituciones al azar puede conseguir solucionar una avería (o sus síntomas), pero no sabrá nada más si la avería reaparece, y al final puede haber invertido más tiempo y dinero de los necesarios. Un enfoque tranquilo y lógico resultará más satisfactorio a largo plazo. Tenga siempre en cuenta las señales de aviso o anomalías que se hayan observado en el periodo previo a la avería: pérdida de potencia, lecturas altas o bajas en los indicadores, olores inusuales, etc. Recuerde también que el fallo de componentes como fusibles o bujías puede ser solo un indicio de una avería subyacente.

Las páginas siguientes ofrecen una guía de consulta rápida de los problemas más comunes que pueden presentarse durante el funcionamiento del vehículo. Estos problemas y sus posibles causas se agrupan bajo epígrafes que indican los distintos componentes o sistemas, como Motor, Sistema de refrigeración, etc. El capítulo y/o sección que trata el problema también se indica entre paréntesis. Cualquiera que sea la avería, se aplican ciertos principios básicos, que son los siguientes: Verifique la avería. Consiste simplemente en asegurarse de que conoce los síntomas antes de comenzar el trabajo. Esto es especialmente importante si investiga una avería para otra persona, que puede no haberla descrito con mucha precisión.

No pase por alto lo obvio. Por ejemplo, si el vehículo no arranca, ¿hay gasolina en el depósito? (No se fíe de la palabra de nadie en este punto concreto, y tampoco confíe en el indicador de combustible). Si se indica una avería eléctrica, busque cables sueltos o rotos antes de sacar el equipo de comprobación.

Cure la causa, no el síntoma. Sustituir una batería descargada por otra totalmente cargada le permitirá salir del arcén, pero si no se corrige la causa subyacente, la nueva batería acabará igual. De forma similar, cambiar las bujías engrasadas por un juego nuevo le permitirá volver a circular, pero recuerde que hay que determinar y corregir la causa del engrasamiento (si no se trataba simplemente de un grado de bujía incorrecto).

No dé nada por sentado. En particular, no olvide que un componente "nuevo" también puede estar defectuoso (sobre todo si ha estado rodando por el maletero durante meses), y no excluya componentes del proceso de diagnóstico de una avería solo porque sean nuevos o se hayan montado recientemente.

Cuando por fin diagnostique una avería difícil, probablemente se dará cuenta de que todas las pruebas estaban presentes desde el principio.

Pon a prueba tus conocimientos

Un test rápido sobre el Opel Corsa: cada respuesta trae una explicación y un enlace a la página del manual.