Lavado del vehículo
Por razones de protección medioambiental, en la mayoría de los municipios está prohibido lavar el vehículo en vías públicas. Actualmente, muchas gasolineras ofrecen la posibilidad de lavar el vehículo a mano. Como en estas gasolineras se garantiza que las aguas residuales no se infiltran en el suelo, el vehículo debe lavarse allí.
Lavar el vehículo sucio lo antes posible.
Remojar los insectos muertos antes de lavar el vehículo y luego eliminarlos.
Utilizar abundante agua.
Utilizar una esponja blanda o un cepillo de lavado muy suave con conexión para manguera.
No rociar la pintura con chorro fuerte, sino solo aclarar y dejar que la suciedad se reblandezca.
Lavar la suciedad reblandecida de arriba abajo con abundante agua.
Aclarar la esponja con frecuencia.
Para secar, utilizar una gamuza limpia.
Utilizar solo detergentes de marca de buena calidad con efecto hidratante (si es necesario). Aclarar a fondo con agua limpia para eliminar los restos de detergente.
Para proteger la pintura, se puede añadir al agua de lavado un conservante de carrocería.
Si se utilizan detergentes con regularidad, hay que conservar la pintura con más frecuencia.
No lavar ni secar nunca el vehículo al sol.
De lo contrario, las manchas de agua en la pintura son inevitables.
Las sal antihielo son especialmente perjudiciales para todas las juntas, bridas y uniones interiores de puertas y tapas.
Por ello, estas zonas deben limpiarse a fondo con una esponja en cada lavado del vehículo, incluso después del lavado en túneles automáticos, y luego aclararse y secarse con una gamuza.
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