Inyección de gasolina
Los motores de gasolina están equipados con sistemas de inyección electrónica de distinta versión. El motor 1,4 l lleva la Monomotronic de Bosch; los motores 1,6 l, 1,8 l y 2,0 l tienen inyección multipunto (multi point injection, abreviado MPI) de Weber, Hitachi o Bosch, respectivamente.
Las ventajas de la inyección de gasolina frente a un carburador son:
Dosificación exacta de la cantidad de combustible en cada estado de funcionamiento del motor, con menor consumo y buenas prestaciones.
Reducción de las emisiones contaminantes de los gases de escape gracias a una dosificación exacta del combustible.
Depuración de los gases de escape mediante catalizador con regulación lambda.
Control del encendido y de la inyección en una sola unidad de control, con uso compartido de los sensores.
Autodiagnóstico de la unidad de control, lo que permite localizar las averías más rápidamente.
La unidad de control dispone de una memoria de averías.
Si durante el funcionamiento se producen averías en el sistema de inyección o en el encendido, se almacenan en la memoria. Esto se indica encendiendo el testigo de motor en el cuadro de instrumentos.
Las averías almacenadas pueden consultarse con un equipo de diagnosis Fiat. Si el sistema de inyección o el motor no funcionan correctamente, la red Fiat puede leer las averías, previo pago del servicio, para subsanar después, en su caso, el fallo.
El sistema de inyección tiene componentes de larga duración y prácticamente no requiere mantenimiento; sólo el elemento del filtro de aire y el filtro de combustible deben sustituirse según el plan de mantenimiento.
Los trabajos de ajuste y reparación importantes sólo pueden realizarse con equipos de comprobación Fiat, costosos, por lo que estos trabajos sólo pueden ejecutarlos talleres especializados con el equipamiento adecuado.
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